Porque el corazón, no entiende de personalidades.
Todas queremos al típico príncipe que nos trate como a Reinas.
Y sí, existe. Pero a veces, no tiene forma de príncipe, ni de niño pijo, sino, todo lo contrario.
Y he empezado a creer en eso de que los opuestos se atraen; LITERALMENTE.
No solo se refiere a la personalidad, si no a la apariencia...
"Yo, el ROSA; tú. el NEGRO, pero aún así Te quiero"

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