sábado, 5 de noviembre de 2011

Huir de los problemas no los soluciona.

Para qué estar triste si se puede ser feliz.
Para qué llorar si se puede sonreír.
No merece la pena llorar por alguien a quién no le importan tus lágrimas.
Por alguien a quién ni si quiera le importa tu existencia, no, no merece la pena...
Así que es mejor una sonrisa bonita, que una lágrima maldita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario